Cuanta satisfacción reencontrarlo por este medio estimado Alfredito, créame que es justicia que el compañero Vizcacha Rohmer lo haya reconocido para la vital encomienda de ayudarme a mantener a raya a estos cruzados mediáticos que se ciernen sobre nuestro amado y lejano país del sur.
Más de una vez me pasa (e imagino que a usted le ocurrirá lo mismo en su respectiva isla remota) que extraño como un poseído los cafetines de la calle Corrientes y el olor a 43/70 largos de las mesas de La Paz; me asaltan desde el recuerdo las barricadas generosas, la 38 cargada entre la cintura del jean y la piel, las minifaldas de las compañeras en primavera. En este confín de la tierra que ahora habito, las salvajes son gauchitas pero no tienen sabor nacional y popular como las criollas; no hay manera de que entiendan nada de Hegel, creen que Marx es un jugador del Barcelona, y no tienen costumbre por la depilación.
Cada día extraño más y más a mujeres como la compañera Miucha Katrina, a veces bajo fotos y discursos por internet y le digo que siento una curiosa mezcla de nostalgia y excitación masculina. ¡Qué voz! ¡Que carácter! ¡Que peinados! ¡Que carteras!
Luego me quedo media hora mirando por la ventana el mar nublado y el flamear de las palmeras y le confieso que derramo más de una lágrima de felicidad revolucionaria de sentirla así, como tan por encima de la Historia ¿No cree?
Por eso ante tanta injuria y delincuencia verbal contra su figura, me sublevo con todo mi ser y mi espíritu. Lastima, querido Alfredito, lastima que nos hayamos vuelto tan democráticos así al pie de la letra. Esta gentuza gorila que reverbera como nunca en los más variados tabloides de la patria, se aprovecha vilmente de las supersticiones de la libertad para agredirnos.
Cuénteme de sus cosas por allí en Gran Kaimán y no se olvide de informarme si los cheques girados le llegan en tiempo y forma, no albergo dudas sobre el compañero Vizcacha Rohmer y sé que los deposita prontamente, pero no confío demasiado en los empleados de estos bancos tropicales, hace mucho calor aquí y está claro que a esta gente el pensamiento se les insola cuando tienen que hacer cuentas.
Reciba cordialmente mi abrazo peronista.
Juan Argentino Badalume
27 de octubre de 2008
¡Bienvenido compañero Mirabete!
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