13 de noviembre de 2008

Por nuestro mejor soldado

Esta operación que le remito Mirabete, es quizás mi trabajo más abnegado, el que realicé con más desinteresada vocación de servicio, y por el cual no hubiese retirado un solo centavo de mi cuenta en el Coconut National Bank, sino fuera porque Vizcacha Rohmer prácticamente me obligó a hacerlo.

Porque es suprema JUSTICIA, social y de la otra, proteger a este hombre de injuria tamaña y de tanta jugada sucia de gorilones multimedios. Porque es de bien nacido salvaguardarlo mediante la certera palabra que brota incontenible y vengadora de mi Sony Vaio Vgn-Tt160n —se la recomiendo Alfredito— y que lo transfiere sin más armas que estos modestos ceros y unos y este cyberespacio peronista, a su justa dimensión de héroe de nuestro modelo nacional, popular y descamisado.

Va en defensa de nuestro mejor hombre: el paladín de la matemática, el hacedor de realidades, el obrero del precio justo; sí, sí, me refiero, a nuestro querido y común amigo, el señor con mayúscula y minúscula: Don Guido Morón
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Solicitada

Señores medios de difusión, mi nombre es Sayagit Sin Rankar, seguramente me conoceréis por haber sido finalista del premio nobel de Economía 2008, y me permito escribirles desde mi asiática morada, porque no puedo reprimir la indignación que me provoca la manipulación mediática que se ha vertido sobre la virtuosa gestión de vuestro compatriota y funcionario Guido Morón, a quien he tenido el honor de conocer en el año 1996 durante un seminario sobre comercio interior y exterior dictado en Boston, y a quien le debo gran parte de mi elogiada habilidad para el calculo preciso de variaciones micro y macro económicas. Puedo decirles que lo considero mi maestro y así se lo hago saber en cada uno de mis llamados anuales con motivo del aniversario de su nacimiento.

Y porque admiro y conozco tanto su obra, es que les aseguro que este incorruptible operario del número atinado, este humilde hombre que habéis tenido la suerte de que naciese en vuestra subdesarrollada patria; basa sus escrupulosos cálculos en teorías aún desconocidas para la actual ciencia matemática y es por eso que frecuentemente se toman sus datos como disparatados; del mismo modo que históricamente se ha hecho siempre con los visionarios: los Galileo, los Copérnico, los Darwin, los Vincent Van Gogh, todos individuos decisivos de nuestro pasado que han sufrido la burla y la humillación de buena parte de sus ignorantes contemporáneos, por la sola transgresión de estar adelantados a su primitiva época, de estar escribiendo la historia de las futuras generaciones en su correspondiente ciencia o rama del arte.

Porque también debo decirles sin temor a equivocarme que el señor Morón es además un artista, un autor de la cifra nueva, un perito mañoso y sabio en la construcción del índice y del pulgar, y un quijote del guarismo justo que lucha incansable contra los cruzados de la remarcación supermercadil.

Sé muy bien, y me duele en el alma, que no sabrán comprenderlo y que no recibirá su justo reconocimiento en vida, que morirá pobre como todos los grandes hombres, pero que en su último suspiro habrá una sonrisa, la felicidad del deber cumplido y de la inflación inferior a un dígito.

La historia lo juzgará con honores.

Disculpen mi primitivo español.

Sayagit Sin Rankar, 12 de noviembre de 2008, New Delhi, India.

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Como verá Alfredito he sabido utilizar aquí el efectivo recurso del testimonio elogioso de notable experto extranjero, que jamás en su vida se le ocurrirá leer periódico de país tan lejano como el nuestro, y que aunque lo hiciera, no entendería una sola de sus propias palabras escritas en tan exótica lengua sudamericana.

Reciba cordialmente mi abrazo peronista.

Juan Argentino Badalume, aldea de Bairiki, atolón de Tarawa, República de Kiribati, vía Coconut Wireless Network

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