30 de octubre de 2008

Loa a medida

Por tratarse en este caso de un colega en el ocaso de su acomodaticia carrera, trataré de no ser demasiado ácido ni corrosivo y respetar así antiguos pergaminos carcomidos ya por la humedad de los subsuelos neustáldicos y la herrumbre catacúmbica. A los hechos:

Malas de Madrugada nunca fue un dotado de palabra o sabias reflexiones, mucho menos un heroico vencedor de la pluma, que llenara gloriosas las informativas páginas de la actualidad en épocas del nefasto proceso, cuando nuestra común amiga Miucha Katrina era tan clandestina como la pizza con Champagne por estos días. Querido Juan Argentino usted sabrá muy bien a quien me refiero y no le faltará seguramente algún añejo encontronazo mediático o tras bastidores periodístico-literarios.
Ostentando un perfil bajo pero rendidor, Malas de Madrugada nunca pudo sacudirse del todo el pesado polvo represor de su vetusto gamulán gris, si bien supo hacer hábilmente un cambio de estilo para enfrentar con aplomo la correntada de las nuevas aguas democráticas, su efigie supo llenar la pantalla chica y con adusto rictus acercarle a las ávidas señoras sus Malas nuevas de segunda mano.

Denostado en la actualidad por los canales masivos debido a su carencia de "onda" y alguna que otra mala jugada de sus postizos ante la falta de renovación a tiempo del Corega, el viejo Malas quisiera pisar fuerte en un alto cargo de la tele estatal y tendría todo medio arreglado con el compañero Vizcacha Rohmer. Pero para darle visos de autenticidad a su nuevo giro profesional, antes necesita un previo lavado de cara, más bien un completo spa que podríamos denominar lifting con vientos de Santa Cruz.

A continuación fragmentos de la extensa "falsa entrevista" por mi enteramente creada, con hechos totalmente ficticios e inverosímiles para quien en realidad conozca en persona al personaje, pero con los justos y necesarios guiños Ke nuestro colega anda precisando para ingresar al universo que nos rige. Será publicado en doble página central de matutino de gente amiga del movimiento.

Allí va:

Entrevistador: - Detengámonos por un momento en ese hecho que usted cuenta de modo casi casual, con inmensa humildad ¿pero entonces usted prácticamente puso en riesgo su vida con esa actitud?

Malas de Madrugada: - Bueno, si usted quiere ponerlo así de esa manera... yo sólo me limité a seguir mis íntimas convicciones, no ya políticas, sino también humanas. Y si, por más que allí estuviera presente toda la plana mayor del ejército, y el General me extendió su mano a la vista de todos, yo me negué terminantemente a corresponderle el saludo, lo cual fue tomado por muchos como una declaración de principios, o un gran acto de valentía. Yo simplemente me limité a hacer lo que sentía de corazón, reivindicando con ese pequeño gesto a mis compañeros perseguidos y desaparecidos.

Entrevistador: - Me imagino lo que habrá sufrido usted durante las oscuras épocas del Proceso, reprimiendo al revolucionario en su fuero interno, mientras asistía obligadamente a los mitines organizados por la Junta Militar...

Malas de Madrugada: ..... (larga pausa, se lo nota afectado) ...
- Créame que no fue fácil... en dichos aquelarres de desenfreno no faltaban ni el whisky importado ni las vedettes del momento, pero puedo decir con orgullo, que jamás mojé mis labios en esa bebida clara en apariencia, pero manchada con la sangre de mis compañeros, incluso sabiendo lo que se decía por allí de mi en total injusticia, que era yo un entregador... si ellos supieran... (se quiebra y lo abrazo) ...si ellos supieran...

Entrevistador: - ¿Es verdad que usted está preparando un libro con todas sus vivencias de militancia clandestina, en ese doble juego de periodista servil como pantalla del héroe hasta ahora desconocido?

Malas de Madrugada: - Me lo han propuesto es verdad, y tengo bastante material acumulado, que quizás pueda mostrarle a la gente al verdadero Malas, ese del que la mayoría conoce sólo su cara mediática y no toda la denodada lucha política inclaudicable que he ejercido humildemente hasta ahora sin demandar crédito alguno.

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Espero compañero Badalume que sea de su agrado. Y me ha encantado la forma en que usted actualiza el conflicto de las valijillas volantes de modo de dejar bien parados a nuestros amigotes descuidados, ridiculizando a quienes quieren convertirse en héroes ante la desgracia ajena. ¿Quién no ha tenido un desprolijillo desliz en su larga carrera política no es verdad?

¡Un gran saludo y a operar se ha dicho!

Alfredito Cosme Mirabete - Periodista, Líder de opinión
Seven Mile Beach - Grand Cayman - Cayman Islands